Las clases tienen una duración de una hora. Empezamos con ejercicios de relajación para conectarnos con nuestro cuerpo y entrar en un clima de armonía y concentración. Combinamos estos con ejercicios de respiración para comprender, sentir y confiar en el manejo del aire y en el “apoyo” como herramienta fundamental para el uso sano de nuestra voz. Empleamos ejercicios de foniatría para corregir la colocación y proyección de la voz tanto hablada como cantada. Es importante crear hábitos saludables que acompañen a diario nuestro trabajo, ya que la voz es nuestro gran canal de comunicación y se ve afectada por cada situación que vivimos. Mediante la vocalización entrenamos con el tiempo todos los conceptos que abarca la disciplina y ponemos en practica la técnica para lograr el mejor rendimiento nuestro instrumento. Aprendemos a cuidar nuestra voz. Aprendemos a quererla y disfrutarla. Elegimos canciones que nos de placer interpretar y al mismo tiempo nos presenten las dificultades necesarias para trabajar y así seguir creciendo. Es para mi imprescindible, como cantante y como espectadora, apreciar las emociones que nos genera cada canción; por eso analizamos también lo que nos cuenta mediante la letra y la música. Trabajamos con el manejo de nuestro cuerpo y nuestros matices vocales estando siempre en contacto con lo que sentimos para poder así transmitir ese mensaje.